La ortodoncia interceptiva actúa en el momento justo: cuando los huesos maxilares de tu hijo aún están en crecimiento y los problemas pueden corregirse de forma más sencilla. Intervenir entre los 6 y 10 años puede evitar tratamientos más largos y complejos en el futuro.
En Clínica Monteverde trabajamos en conjunto con nuestra odontopediatra para que los niños reciban una atención integral adaptada a su edad.
La ortodoncia interceptiva es un tratamiento temprano que se aplica durante la etapa de dentición mixta, cuando el niño tiene tanto dientes de leche como permanentes. Su objetivo no es alinear todos los dientes — eso se hace más adelante si es necesario — sino corregir problemas específicos de desarrollo que, si no se tratan a tiempo, se vuelven más difíciles y costosos de resolver.
Se recomienda generalmente entre los 6 y 10 años, cuando los huesos maxilares aún están en crecimiento y son más fáciles de moldear. A esta edad, pequeñas intervenciones pueden tener grandes resultados.
La primera evaluación con un ortodoncista se recomienda a los 7 años. Esto no significa que el tratamiento comience automáticamente: en muchos casos, el ortodoncista simplemente monitorea el desarrollo y actúa solo cuando es necesario.
Cuando los dientes superiores muerden por dentro de los inferiores. Sin corrección, puede causar asimetría facial y desgaste dental desigual.
Si el maxilar es demasiado estrecho, los dientes permanentes no tienen espacio para salir correctamente. Expandir el paladar a tiempo evita el apiñamiento severo.
Succión del pulgar, respiración bucal o empuje lingual pueden alterar el desarrollo dental. La ortodoncia interceptiva ayuda a corregir las consecuencias de estos hábitos.
Los dientes superiores e inferiores no se tocan al cerrar. Puede dificultar la masticación y afectar la pronunciación.
El maxilar superior o la mandíbula pueden estar creciendo de forma desproporcionada. La intervención temprana guía el crecimiento óseo en la dirección correcta.
La evaluación no significa que necesite tratamiento. Pero sí te permite saber si todo va bien o si conviene intervenir a tiempo.
Los dispositivos de ortodoncia interceptiva son diferentes a los brackets convencionales. Están diseñados específicamente para guiar el crecimiento y corregir problemas estructurales. Los más comunes son:
El ortodoncista selecciona el aparato adecuado según el problema específico de cada niño. En Monteverde, nos aseguramos de explicar todo el proceso tanto al niño como a los padres.
La ortodoncia interceptiva no reemplaza al tratamiento completo con frenillos, pero puede simplificarlo significativamente. Estos son los principales beneficios:
El ortodoncista examina la boca del niño, evalúa su mordida y observa el desarrollo de los dientes y huesos maxilares. Se toman radiografías para un análisis completo.
Si se detecta un problema que requiere intervención temprana, se diseña un plan personalizado. Se explica a los padres el objetivo, la duración y los aparatos a utilizar.
Se instala el dispositivo (expansor, mantenedor u otro). El ortodoncista da instrucciones claras al niño y a los padres sobre su uso y cuidado.
Se realizan controles regulares para monitorear el progreso y realizar ajustes. La duración total suele ser de 6 a 18 meses.
Una vez finalizada esta fase, el ortodoncista continúa monitoreando el desarrollo dental del niño. Si es necesario, se planifica una segunda fase con brackets cuando tenga todos los dientes permanentes.
La primera consulta es gratuita y sin compromiso. Nuestro ortodoncista evalúa el desarrollo dental de tu hijo y te indica si necesita tratamiento ahora o si basta con monitorear.
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