La ortodoncia interceptiva es un tratamiento temprano diseñado para niños de 6 a 10 años que permite corregir problemas de desarrollo dental y esquelético antes de que se agraven. Intervenir a tiempo puede evitar tratamientos más largos, complejos y costosos en la adolescencia.
En Clínica Monteverde contamos con 5 ortodoncistas liderados por la Dra. Javiera Nahum, especializados en detectar y tratar a tiempo los problemas de desarrollo en niños.
La ortodoncia interceptiva es una rama de la ortodoncia que se enfoca en intervenir durante la fase de dentición mixta — cuando el niño aún tiene dientes de leche y están apareciendo los permanentes. El objetivo es guiar el crecimiento de los maxilares y corregir problemas que, si no se tratan a tiempo, pueden requerir tratamientos mucho más complejos o incluso cirugía en la adultez.
A diferencia de la ortodoncia correctiva con brackets que se realiza generalmente en adolescentes o adultos, la ortodoncia interceptiva aprovecha el crecimiento activo del niño para redirigir el desarrollo óseo y dental. Esto significa resultados más rápidos, menos invasivos y con mayor estabilidad a largo plazo.
No todos los niños necesitan ortodoncia interceptiva, pero una evaluación temprana permite detectar problemas que no son evidentes a simple vista y actuar en el momento óptimo.
La ortodoncia interceptiva puede tratar una variedad de problemas de desarrollo que se detectan entre los 6 y 10 años:
Cuando los dientes superiores muerden por dentro de los inferiores, lo que puede causar desgaste desigual y asimetría facial si no se corrige a tiempo.
Un paladar demasiado angosto que no permite que los dientes permanentes erupcionen correctamente. Se corrige con expansión palatina durante la fase de crecimiento.
Dientes frontales que sobresalen excesivamente, aumentando el riesgo de traumatismos y afectando la estética y la función masticatoria del niño.
Los dientes superiores e inferiores no se tocan al cerrar la boca, lo que dificulta morder alimentos y puede generar problemas de habla.
Chuparse el dedo, uso prolongado de chupete y respiración bucal son hábitos que deforman el paladar y alteran la posición de los dientes si no se intervienen.
Cuando los maxilares no tienen suficiente espacio para acomodar todos los dientes permanentes, lo que provoca apiñamiento y dientes retenidos.
La recomendación internacional es realizar la primera evaluación ortodóntica a los 7 años. A esta edad ya han erupcionado los primeros molares e incisivos permanentes, lo que permite al ortodoncista detectar problemas de mordida, espacio y crecimiento maxilar.
El tratamiento de ortodoncia interceptiva se realiza típicamente entre los 6 y 10 años, durante la fase de dentición mixta. Esta es una ventana de oportunidad breve: el crecimiento óseo activo del niño permite modificar la forma y posición de los maxilares con aparatos sencillos que, una vez cerrada la fase de crecimiento, ya no serían efectivos.
No esperes a que tu hijo tenga todos los dientes permanentes para consultar. Detectar un problema a los 7 años puede significar la diferencia entre un tratamiento simple de meses y uno complejo de años.
Es el momento ideal para una evaluación ortodóntica. Detectar problemas a tiempo puede evitar tratamientos complejos en el futuro.
El proceso de ortodoncia interceptiva en Clínica Monteverde sigue 4 etapas claras:
El ortodoncista examina la mordida, los dientes y el desarrollo maxilar del niño. Se toman radiografías y registros para un análisis completo.
Con los registros obtenidos, se identifica el problema específico y se diseña un plan de tratamiento personalizado con el aparato más adecuado.
Se instala el aparato indicado y el niño asiste a controles periódicos para ajustes. La duración varía según el caso, generalmente entre 6 y 18 meses.
Una vez logrado el objetivo, se monitorea el crecimiento del niño hasta evaluar si necesitará una segunda fase de ortodoncia en la adolescencia.
Dependiendo del problema a tratar, el ortodoncista puede indicar distintos tipos de aparatos interceptivos:
Ensancha el paladar superior aprovechando que la sutura palatina aún no se ha fusionado. Es el aparato más común en ortodoncia interceptiva y corrige mordida cruzada y falta de espacio.
Preserva el espacio que dejó un diente de leche perdido prematuramente, evitando que los dientes vecinos se muevan y bloqueen la erupción del diente permanente.
Redirige el crecimiento de los maxilares y corrige la relación entre mandíbula superior e inferior. Útil en casos de protrusión o retrognatia (mandíbula pequeña).
En algunos casos se utilizan brackets parciales en los dientes permanentes ya erupcionados para alinearlos y corregir problemas específicos de posición dental.
Tratar los problemas de desarrollo dental y esquelético durante la infancia ofrece ventajas significativas:
La ortodoncia interceptiva puede marcar una gran diferencia en el desarrollo dental de tu hijo. No esperes a que los problemas se compliquen — una evaluación a tiempo es la mejor inversión.
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